Por Carlos Enrique Soto Jaramillo
Marzo- 28 de 2.010
Nos encontramos muy próximos a las elecciones presidenciales; decisión que sin lugar a dudas será trascendental tanto para el futuro inmediato como a largo plazo del país.
Los colombianos no nos podemos equivocar en la elección de la persona que guiará los destinos de la patria para los próximos 4 años y es por ello que se hace necesario que nos desprendamos de sentimentalismos, euforias transitorias e imágenes simpáticas y distractoras, para enfocarnos en un análisis serio y riguroso que nos permita votar a conciencia por la mejor opción a la Presidencia.
En ese sentido quiero compartir con mis compatriotas por qué considero que Juan Manuel Santos debe ser el Presidente de Colombia, basándome en hechos reales y no en suposiciones o en impresiones personales.
Debo comenzar por decir que adicional a su excelente formación académica como Economista y Administrador de Empresas de la Universidad de Kansas, Estados Unidos, y Máster en Economía y Desarrollo Económico de London School of Economics y Máster en Administración Pública de la Universidad de Harvard, Santos ha demostrado su capacidad intelectual a lo largo de su trayectoria pública y profesional.
Durante 9 años representó a la Federación Colombiana de Cafeteros ante la Organización Internacional del Café en Londres, contribuyendo a que el país fuera el de mayor aumento en la participación del mercado mundial.
Como Ministro de Comercio Exterior en 1.991 y Presidente de la CEPAL en 1.993, obtuvo grandes beneficios para Colombia, aumentando las exportaciones en gran proporción y colocándola en una privilegiada posición al negociar con Estados Unidos y la Unión Europea las preferencias andinas y acuerdos de libre comercio con Venezuela, Ecuador y Chile.
En el año 2.000 es designado como Ministro de Hacienda y Crédito Público, enfrentando con gran éxito una de las peores crisis de la economía en nuestro país.
Como Ministro de Defensa entre el 2.006 y el 2.009 Santos dio los golpes más certeros a la guerrilla, liderando las mayores acciones de la estrategia e inteligencia militar de Colombia.
Es decir, donde ha estado Santos ha entregado resultados altamente satisfactorios y de gran beneficio para el país. Ahora bien, para nadie es un secreto que Juan Manuel Santos representa la más auténtica expresión de la continuidad en el legado y la política de Seguridad Democrática y Confianza del Presidente Álvaro Uribe.
Con Santos el Uribismo cuyo escenario natural lo interpreta el Partido de la U, y donde confluyen fuerzas políticas como el Partido Conservador, Cambio Radical y otras, que han coincidido con el estilo de gobierno de los últimos 8 años, se siente plenamente identificado.
Colombia no puede retroceder, más que una frase de la campaña de Santos es toda una verdad que ningún colombiano conciente podrá refutar, ya que es innegable los avances que el país ha venido experimentando en medio de las dificultades sociales que aún persisten.
Lo que hemos logrado con el Presidente Uribe, como mayor seguridad en las carreteras y en nuestras poblaciones, diezmando en gran proporción a la guerrilla, propiciando la desmovilización de los grupos Paramilitares, enfrentando con decisión al narcotráfico y la delincuencia, impulsando el desarrollo económico y la inversión social en vivienda, salud y educación, no ha sido fácil y no puede echarse por la borda en las próximas elecciones.
La Política de Seguridad Democrática no puede convertirse en un sofisma de distracción o en un caballito de batalla electoral de los candidatos, y es por eso que los colombianos deben saber identificar y diferenciar entre la mecánica electorera y la verdadera convicción de las ideas y pensamientos.
Todos podrán decir “apoyaremos la Política de Seguridad Democrática” pero pocos la sentirán de verdad.
No nos confiemos en que esto está totalmente claro en Colombia, la Seguridad Democrática es un asunto vital para el país que no resiste equivocaciones ni retrocesos, razón por la cual el nombre de Juan Manuel Santos, es sin lugar a dudas, en las actuales circunstancias, el líder que Colombia requiere para asumir la presidencia y para reemplazar en mi concepto, al mejor Presidente que ha tenido Colombia en los últimos 50 años.
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